Entrenar en ayuno

Si bien hacer ejercicio en ayuno permite una mayor utilización de ácidos grasos como energía, no debemos perder de vista que los estudios realizados al respecto no marcan diferencia en la composición corporal de los participantes, es decir, en efecto, el sustrato energético mayormente utilizado al entrenar en ayuno son los lípidos (grasas) pero los resultados no favorecen el tamaño de tu cintura, además, al entrenar sin combustible baja el rendimiento y por tanto la capacidad de poder ejercitarte por más tiempo.

 

No es lo mismo utilizar grasa como fuente de energía que perder grasa corporal, para ello necesitar mantener -por largo tiempo- un balance calórico negativo.

Por otro lado, de acuerdo a un estudio del International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism las personas que desayunan antes de ejercitarse mantienen una tasa metabólica más alta durante el resto del día, y eso sí ayuda a perder más grasa corporal.

¿Cuándo podría estar indicado?

En personas sanas y entrenadas, un par de días a la semana cuando el entrenamiento sea corto (no más de una hora) y de baja intensidad, es decir el día que te toca trotar, caminar, hacer yoga o pilates. Esta práctica favorece la tolerancia a la glucosa y la sensibilidad a la insulina, fundamental para personas que padecen síndrome metabólico.

El Bien Comer es un placer.