Carne procesada y cáncer

Hoy, un comunicado de prensa del Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) órgano de Organización Mundial de la Salud (OMS) especializado en cáncer, nos alerta sobre la relación que existe entre el consumo de carne procesada y el cáncer, principalmente colorrectal, de páncreas y próstata.

El revuelo en redes sociales no se hace esperar y, ¡cómo no! si la nota da para que más de dos entre en pánico, más aún si consideramos que un gran porcentaje de mexicanos tienen la necesidad de comer fuera de casa, y no precisamente comida “saludable”.

No es cosa nueva

Si bien el CIIC clasifica a la carne procesada como carcinógena, la comida conocida como “chatarra” se elabora -además de carne procesada- con ingredientes de pésima reputación nutrimental como glutamato monosódico, exceso de sodio, jarabe de maíz de alta fructosa, grasas saturadas, hidrogenadas, etc., ingredientes que favorecen no solo la aparición de cáncer sino de hipertensión, sobrepeso, obesidad, diabetes tipo 2 y dislipidemias (niveles anormales de grasa en sangre).

Me preocupa que sigamos en la búsqueda de culpables y pretextos al grave problema de salud que ya existe, la carne procesada al igual que muchos otros alimentos, están vinculados con la enfermedad, por lo que veo una tremenda necesidad de educar para cambiar hábitos, sin tener que satanizar alimentos.

¿Qué es la carne procesada?

La OMS define a la carne procesada como a la "carne que ha sido transformada a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado, u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación". Es decir machaca, salchichas, cecina, embutidos, chorizo, moronga, tocino, carne de hamburguesa empacada.

Es importante entender:

  • El comunicado del CIIC refiere carne procesada. Esto excluye el jugoso rybeye que comiste el fin de semana.
  • La carne roja (sí, el delicioso rybeye y demás cortes) está considerada “probablemente” (con evidencia limitada) carcinógena.
  • Nos guste o no, la carne roja es la mejor fuente de hierro al organismo. Aporta nutrimentos irremplazables.
  • Los expertos concluyen que por cada 50 gramos de carne procesada consumida diariamente, aumenta el riesgo de cáncer colorrectal 18%.

Recomendaciones generales

  • Incluye cortes magros como filete, bistec o falda de res. Retira la grasa visible.
  • Evita comer “siempre lo mismo” y dale variedad a tu menú semanal.

Lunes: vegetariano (leguminosas). Opciones: tlacoyos con quelites, calabazas rellenas de queso de canasto, chiles rellenos de frijol, etc.

Martes: carne de res.

Miércoles: pescado.

Jueves: pollo.

Viernes: vegetariano / pescado.

Sábado: carne de res.

Domingo: carne de cerdo.

  • Evita añadir sazonadores, prefiere sal de grano y hierbas de olor.
  • De ser posible, procura carne de vacas que han sido alimentadas con pasto, no con granos.
El Bien Comer es un placer

Recuerda que el veneno está en la dosis. Mide tu consumo.