Mitos relacionados con la diabetes

Existen muchos mitos en relación a esta enfermedad. Conoce la verdad sobre algunos de ellos:

Se asustó y le dio “la diabetes”

Falso. Se tiene esta creencia porque al percibir una emoción fuerte nuestro cuerpo libera adrenalina. La adrenalina es una hormona contrarreguladora de la insulina, es decir inhibe la función de la insulina, por lo tanto sube el nivel de glucosa/ azúcar en el organismo.

Esta situación no provoca diabetes en una persona sana, pero muchas personas que ya padecen la enfermedad y no lo saben, manifiestan los síntomas clínicos después de una situación estresante.

Las píldoras de nopal “curan” la diabetes.

Falso. No existe “ningún medicamento” que desaparezca la enfermedad.

Lo que sí, es que el nopal es rico en fibra y disminuye los niveles de glucosa en sangre. Disfrútalo crudo, asado, cocinado o en jugo.

¿Se permite comer fruta a las personas con diabetes?

Sí. Las frutas aportan vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra a la dieta, por lo que no están excluidas en la alimentación de las personas con diabetes. La clave -al igual que cualquier otro alimento- está en no excederse.

Lo que afecta los niveles de glucosa en sangre es la cantidad total de hidratos de carbono ingeridos, no el tipo de alimento. Si bien las frutas poseen azúcares, también poseen nutrimentos importantes en la dieta diaria. Prefiérelas frescas y con cáscara.

¿Si me inyecto insulina me quedo ciego?

Falso. Es uno de los mitos más temidos por los pacientes, y razón por la cual prefieren tener descontrolados los niveles de glucosa que inyectarse.

Se tiene esta creencia a raíz de que muchos pacientes ya padecían retinopatía o algún tipo de patología ocular antes de detectar la enfermedad.

Lo único que puede producir ceguera es el mal control de la diabetes. La insulina mantiene estables tus niveles de azúcar en sangre y por lo tanto mantiene un buen control de la diabetes.

La diabetes se cura

Tristemente no es así. La diabetes es una enfermedad crónico degenerativa y no tiene cura. Puedes controlarla a través de una dieta correcta, actividad física y la toma de medicamentos o en su caso el suministro de insulina.