Diferencia entre la dieta del hombre y la mujer

Pareciera que la madre naturaleza es machista ya que además de permitirle beber una copa más de vino a los hombres, también les dota con un mayor porcentaje de masa muscular, por lo tanto su requerimiento calórico es mayor, lo que significa que –además de tomar- pueden comer más que nosotras. Eso no es justo. 

Por otro lado, las hormonas juegan un papel importante en la báscula. La testosterona (hormona dominante en hombres) junto con la hormona del crecimiento impacta favorablemente sobre el aumento de la masa muscular y la pérdida de peso (masa grasa). Para producir estrógeno (hormona dominante en mujeres), las células tienen que almacenar más grasa (principalmente en cadera, pecho, pompas y muslos) de ahí el cuerpo de “pera” que nos caracteriza. 

Otro importante factor que diferencia la dieta rosa de la azul es el ciclo menstrual. Sí, en efecto todo es culpa de las hormonas. Los primeros catorce días las hormonas están donde deben estar, por lo que nos sentimos guapas, con energía y todo es felicidad. Durante la fase lútea (después de la ovulación) el requerimiento energético, es decir las calorías que tenemos que consumir, aumenta del 10 al 14%. Si bien esta situación nos debería tener felices no es así pues refiere el famosísimo síndrome premenstrual (SPM). Durante el SPM entre 40 y 90% retiene líquidos y en consecuencia aumenta de peso.

Ambos sexos deben considerar:

  • En situaciones de estrés se produce cortisol, hormona que contribuye en la acumulación de grasa (sobre todo abdominal).

  • Dormir menos de 5 horas o más de 8 aumenta la tendencia de almacenar grasa abdominal.

  • La reducción del peso total podría ayudar a restablecer un equilibrio hormonal.

  • Los niveles hormonales sufren variaciones y cambios en sus niveles en respuesta al medio ambiente, al estrés a las toxinas y a la dieta.

Somos lo que comemos vs. lo que nos movemos.