Antojos, ¿carencia o necesidad?

 

Seguramente en algún momento te has sentido atraído por cierto tipo de alimentos, a este deseo se le conoce como antojo y puede darse sin que exista hambre o alguna insuficiencia nutrimental.

Podría ser que la debilidad hacia ciertos alimentos sea originada por carencias nutrimentales pero ¿cómo saber si lo que tengo es carencia, o simple antojo? Debemos partir de que la palabra carencia involucra diversos factores, tanto físicos (falta de algún nutrimento) como emocionales, mentales, afectivos o espirituales. Por esta razón es importante saber descifrar y entender el mensaje de los apegos y las conductas alimentarias.

 

¿Te has preguntado, cómo, cuándo, dónde y por qué comes?

Al estar consciente de que nuestras emociones influyen de manera directa en la forma de comer, resulta más fácil controlar la situación.

Cuando sientas ese -no esperado- deseo por comer te sugiero respirar profundo y afirmar a ti mismo “por ahora no lo necesito”. Distraerte, bebe agua natural, sal a caminar, lee o platica con alguien. En momentos de mayor ansiedad, procura ejercicios de meditación o yoga y cada que logres controlar la situación felicitarte a ti mismo, verás que cada vez esquivar los antojos resulta más fácil.

Somos lo que comemos vs. lo que nos movemos.