5 alimentos que jamás tendría en mi cocina

“El bien comer es un placer”. Mi frase favorita.

Prohibir, satanizar o endiosar alimentos no es lo mío. Si bien, como dice mi querida Sol Sigal, los alimentos no son buenos ni malos, reconozco que existen algunos que aportan mucho sabor, muchas calorías y poca nutrición, por tanto, deben mantenerse alejados de nuestras cocinas.

Aquí mi top 5

1. SOPAS DE VASITO

Un dos tres por mi peor enemigo que es: Las sopas de vasito. Son de las pocas cosas que jamás como.

                                                               PROFECO*

                                                               PROFECO*

¿Qué le pide una rica sopa de fideo hecha en casa a una sopa en vaso de unicel? Este alimento se ha popularizado mucho en México pues además de económico, está diseñado para tener un sabor agradable (sal, azúcar y grasa, la triada perfecta para tu paladar). Las sopas instantáneas son bajas en fibra, vitaminas, minerales y proteína. Son altas en sodio (aporta más de la mitad de la ingesta máxima sugerida), grasa saturada, carbohidratos de rápida absorción (es decir que elevan rápidamente la glucosa en sangre y harán que quieras volver a comer al poco tiempo) y un controvertido ingrediente: glutamato monosódico al cual se le atribuyen causales de sobrepeso (pues te hace querer comer más y más) así como cierta toxicidad neuronal y hepática.

Por otro lado, el unicel tiene un proceso de producción muy contaminante y no es biodegradable.

2. SALCHICHAS

¿Recuerdas el comunicado que recientemente hizo la OMS en relación al consumo de carne procesada y cáncer? Pues las salchichas, además de contener mucho sodio, grasa saturada y colesterol están vinculadas a un mayor riesgo de padecer cáncer de colón.

Una salchicha de 60 g aporta en promedio 200 Kcal.,17 g de grasa y 446 mg. de sodio (la OMS sugiere a personas sanas consumir menos de 2,000 mg de sodio por día).

Leer más sobre carne procesada y cáncer.

3. BEBIDAS AZUCARADAS

De acuerdo a un estudio de la Universidad de Harvard, beber más de 2.5 bebidas azucaradas por día incrementa considerablemente el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, así como el riesgo de desarrollar diabetes T2. La Asociación Americana del Corazón recomienda consumir no más de 450 kcal. de bebidas azucaradas por semana (3 latas).

Por otro lado, hagamos cuentas:

Según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP) el 20% de las calorías que consumen los mexicanos proviene de bebidas azucaradas. Un mexicano promedio consume 3,200 Kcal. (cuando deberían de ser poco menos de 2,000), entonces estamos hablando de 640 kcal. provenientes de bebidas azucaradas.

Si eliminarás esas 640 Kcal. de tu dieta diaria, podrías perder un kilo de grasa corporal en 11 días.

Leer: Grandes bebidas, grandes barrigas.

4. DONAS

Ups! Perdón si te rompo el corazón, pero estas deliciosas, inocentes y coloridas ruedas de pan no son más que un montón de ingredientes non gratos para la salud como grasas trans, azúcar y harina refinada, ¡es pan frito!

En promedio una dona (100 g) contiene 450 kilocalorías y -por lo menos- 20 gramos de grasa, de la que más menos la mitad es grasa saturada. Su aporte de fibra es nulo.

5. PALOMITAS DE MICROONDAS

Las palomitas de maíz son un súper alimento, siempre y cuando se hagan en casa. Las de microondas contienen mucho sodio, grasas trans, saturadas e ingredientes de mala reputación. De acuerdo a una publicación en The Chemical Research in Toxicology las palomitas (sabor mantequilla) tienen un ingrediente que se emplea como saborizante llamado diacetilo y aumenta el riesgo de padecer alzhéimer. Este saborizante también está vinculado al daño pulmonar que sufrieron empleados en las fábricas de palomitas de microondas.

Una rápida y saludable alternativa para hacer palomitas es poner granos de maíz palomero en una bolsa de papel, rociarlos con aceite vegetal y meter al microondas hasta que comience el maíz a tronar.
 

Ojo. Quiero dejar claro que estos alimentos NO están prohibidos, simplemente debes moderar su consumo y evitarlos en caso de padecer alguna enfermedad cardiovascular como diabetes, hipertensión u obesidad. Recuerda que los alimentos sólo hacen daño en exceso, en defecto o en mal momento.

Somos lo que comemos vs. lo que nos movemos.