La importancia de los lácteos en la alimentación infantil

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Ya sea por moda o intolerancia, muchas personas han dejado fuera de su alimentación diaria a los lácteos, situación que puede afectar la buena nutrición de los niños.

Este grupo de alimentos, además de delicioso y versátil, brinda muchos beneficios a la salud, sobre todo de los pequeños, y desafortunadamente ninguna lechada (coco, almendra, arroz, etc.) u otro alimento aporta los mismos nutrimentos que los lácteos.

Los lácteos son ricos en vitamina D, A, complejo B, magnesio, fósforo, zinc, y el nutrimento estrella: calcio. Si bien algunos vegetales de hoja verde como el brócoli y la col, oleaginosas como las almendras, y semillas como la chía, presentan mayores concentraciones de calcio que los productos lácteos, su biodisponibilidad es muy baja.

El calcio es muy caprichoso, si no encuentra las condiciones ideales, resulta difícil de absorber. Nuestro cuerpo solo asimila -aproximadamente- el 25% del calcio que se ingiere a través de la dieta, el resto lo elimina, por tanto es necesario incluir alimentos de alta biodisponibilidad como el yogur, la leche y el queso para evitar deficiencias.

Por otro lado, 16% de los niños mexicanos entre 2 y 12 años de edad presentan deficiencia de vitamina D. Si los niños no cuentan con niveles adecuados de esta vitamina, podrían no llegar a alcanzar la cantidad apropiada de calcio en los huesos y esto a su vez contribuiría con el desarrollo de osteoporosis en la edad adulta.

La ingesta diaria recomendada de calcio en niños se puede cubrir fácilmente a través de una dieta correcta que incluya vegetales de hoja verde como espinacas o acelgas, tortillas de maíz nixtamalizado, almendras, amaranto, sardinas, boquerones, charales y lácteos, mínimo 2 porciones por día.

Leer: Calcio en distintas etapas de la vida

La alimentación durante la infancia debe garantizar un adecuado desarrollo sin que existan deficiencias o excesos que afecten la salud de los niños y recuerda: los padres o encargados del cuidado del niño deciden “qué” y  los niños “cuánto”.

Ver: Consejos para niños que no quieren comer