Obesidad infantil

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Existen muchos mitos en relación a la alimentación infantil, se cree que los niños por estar en etapa de crecimiento deben -y pueden- comer de más. Tristemente para nuestra sociedad, un niño llenito es un niño sano y fuerte.

Casi una cuarta parte de la población infantil en el país presenta kilos de más. De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) 2016, la prevalencia combinada de sobrepeso y obesidad en niños de 5 a 11 años de edad disminuyó de 34.4% en 2012 a 33.2% en 2016, una reducción de 1.2 puntos porcentuales; sin embargo la diferencia no es estadísticamente significativa. En adolescentes de entre 12 y 19 años la prevalencia es de 36.3%.

El sobrepeso y la obesidad constituyen un grave problema pues aumenta el riesgo de padecer enfermedades, como síndrome metabólico, colesterol alto, diabetes tipo 2, hipertensión arterial, problemas óseos y de articulaciones e hígado graso, así como problemas relacionados con ansiedad, depresión y menor desempeño escolar en comparación con niños de peso normal.

¿Qué causa la obesidad en los niños?

Si bien la obesidad es multifactorial, la causa fundamental es el desequilibrio entre lo que el niño come y lo que gasta a través de actividad física. El aumento del sobrepeso y la obesidad infantil es atribuible a diversos factores, entre los que destaca:

Abuso de alimentos y bebidas con alto aporte de azúcar

Se tiene la errónea idea de que solo lo dulce tiene azúcar y no es así. Son tantos los alimentos que tienen azúcar añadida que sería difícil contar la que se consume en un solo día.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que se reduzca la ingesta de azúcares añadidos a menos del 5% de la ingesta calórica total, lo que equivale -aproximadamente- a cuatro cucharaditas cafeteras de azúcar o 20 gramos.

Menor acceso a verduras y frutas

Para fomentar un estilo de vida saludable y prevenir la ganancia excesiva de peso corporal, la OMS recomienda que se establezca el hábito de consumir 400 gramos diarios de verduras y frutas (alrededor de cinco porciones).

¿Te has preguntado por qué a la mayoría de los niños no le gustan las verduras? Un estudio realizado en 2011 por la Universidad de Granada, España, muestra que los niños pueden comer hasta 80% más verduras cuando se les permite elegir.

Disminución de la lactancia materna

Los niños amamantados tienen menor riesgo de sobrepeso, obesidad y diabetes tipo 2. La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, de acuerdo al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en México, sólo 14.4% cumple con esta recomendación, lo que coloca al país en el último lugar de Latinoamérica en este rubro.

Sedentarismo

Las condiciones de vida que hoy tenemos hacen que los niños abandonen la actividad física para pasar la mayor parte de su tiempo frente a una pantalla. La OMS aconseja como mínimo realizar 60 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada a vigorosa.

¿Cómo lograrlo? Actividad física no solo refiere hacer deporte, incluye cualquier tipo de movimiento como juegos, desplazamientos, actividades recreativas, educación física o paseos familiares.

Necesitamos promover hábitos alimentarios positivos desde que el niño nace. Los niños no deben someterse a dietas de adelgazamiento a menos que presenten un grado de obesidad extremo que ponga en riesgo su salud. El médico es la única persona capacitada para determinar si el pequeño requiere disminuir la ingesta calórica.
Los alimentos no son premios ni castigos, simplemente tienen ocasiones, la máxima en la nutrición infantil es que los padres o encargados del cuidado del niño decidan “qué comer” y  los niños “cuánto comer”.

Este texto lo escribí para El Universal